Ellos saben qué va a pasar. Saben, pero se ignoran. Todo se acomoda para la ocasión, como de casualidad. La expectativa late, pretenden que nada pasa pero más que nadie, ambos saben que se enfrentarán en la más difícil batalla. Desconfiados, se estudian con la mirada, se reconocen. Se analizan, se leen entre líneas. Se desenvuelven sus sentidos, sus labios se enredan y ...
¿cómo llegaron ahí? ¿cómo terminaron con su alma y cuerpo al descubierto, enfrentados? No les queda otra opción. Atrapados en su propio juego se ven forzados, los dos, a ceder.
...ese momento justo, ESE momento en que las miradas se cruzan, tratando de asegurarse que el instante es real. Ese momento en que todo el mundo se calla, el tiempo no corre , en que todas las voces nerviosas de sus mentes desaparecen y los invade la más pura de las calmas. Son sólo dos pares de ojos diciéndoselo todo en medio de un silencio que habla por sí solo. Y, de repente, todos los errores, todas las lágrimas, idas y vueltas, TODO se desvanece y el planeta se reduce a Ellos dos, bailando desnudos, buscándose entre las sábanas con ese sabor de quien descubre algo nuevo. Todo parece Tan fresco. Se redescubren los cuerpos; cada curva, cada grieta recorrida mil veces se renueva. Juegan con la inocencia de niños, haciendo 'cosas de grandes'. Se ríen ante la extraña familiaridad y novedad. Sólo ellos entienden, sólo ellos se sienten. No existe nada más por un momento, eterno, para ellos...
...ese momento en el cual se dan cuenta de todo el tiempo que desperdiciaron estando p e r d i d o s. El momento en que se encuentran a ellos mismos y TOMAN ese momento como su hogar y se pierden en su perfección siendo, Por siempre, uno mismo.
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